Los celos infantiles son un sentimiento natural y aparecen cuando el niño se siente desplazado. En etapas tempranas de la vida cuesta trabajo integrar dos facetas de un mismo objeto, como el lado positivo y negativo del mismo hecho. Por ello, los celos infantiles son un sentimiento que resulta complicado controlar.

Un niño, no necesariamente manifestará sus celos agrediendo a su hermanito, también podría hacerlo gritando más, haciendo ruido, provocando el enojo de los padres, etc. Recordemos que el objetivo es atraer la atención y los cuidados.

¿Etapas más celosas que otras?

Entre los primeros años los celos no serán tan significativos como a partir de los tres o cuatros años, incluso a partir de los 5 o 6 años los niños alcanzan un grado cognitivo suficiente para manipular emocionalmente, tal como lo haría un adulto.

3 Reglas de oro para sobrellevar los celos

1. Entiende qué es lo que los provoca. La mayoría de los papás entiende perfectamente los motivos. Ponte en sus zapatos, al final los celos son la manifestación de sentirse indefensos y vulnerables.

2. Enséñale cómo expresarse. Hazle saber que comprendes sus sentimientos y explícale que existen formas de expresarse sin dañar a los demás o haciendo conductas inapropiadas. Ayúdalo con juegos a entender sus emociones.

3. Prepáralo para enfrentar lo que viene. Es normal que la frustración lo domine, es muy joven para entender todo a su alrededor, sin embargo; prepáralo para situaciones que no puede controlar y sobre todo, demuéstrale que sigue teniendo la misma atención y cariño siempre.

Finalmente, involúcralo en el cuidado del recién llegado, lo hará sentir útil y facilita la aceptación, claro sin que se convierta en una obligación.

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